Como ya era de esperar, las nuevas medidas de seguridad empiezan a hacer mella entre entre el personal de la casa.
Parece que estas medidas no acaban de cumplir con su cometido ya que, en los últimos días han vuelto a robar en los vestuarios, aparecen taquillas abiertas y la desconfianza se generaliza.
El problema que empieza a ser más grave, es al parecer, que el antiguo carbonero (ahora jefe de seguridad) empieza a coger ínfulas de poder que sin duda, nadie le ha otorgado- o sí -, dando beneficios a su libre albedrío para entrar o salir, o prohibiendo accesos con modales que no siempre son los más adecuados. Para colmo, cuando se le ha comunicado el último robo sucedido en el vestuario de mujeres de la primera planta, se permite el lujo de acusarnos a nosotros (los trabajadores) de ladrones haciendo uso de terminologia xenofoba y de mal gusto.
Nos parece intolerable, por descontado, que acuse a los propios trabajadores de robarse entre ellos, cuando es un tema que no está resolviendo imponiendo medidas, que en vez de entorpecer el “trabajo” a los ladrones, nos lo entorpece a nosotros. Pero lo que ya no tiene ningún tipo de excusa es que un responsable de departamento adopte no solo actitudes irrespetuosas sino también discriminatorias hacia trabajadores extrangeros.
miércoles, 28 de enero de 2009
miércoles, 21 de enero de 2009
Los amos del mundo
Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla intro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o de un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro.Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio -o al revés-, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capitalmanagement, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo.Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van aatropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará a usted el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles loshuevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros. Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo; porque siempre ganan ellos, cuando ganan, y nunca pierden ellos, cuando pierden.No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tiene que ver con la economíaproductiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la tierra pierden el culo por darles coba y subirseal carro.Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder; el riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados.Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos porciento no se encuentran todos los días.Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, ypalmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja.Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: altoriesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en laeconomía mundial, muestran su lado negro. Y entonces -¡oh, prodigio!- mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban elcotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no.Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran alMonopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros. Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la pagan con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con sus puestos de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos.
Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.
Arturo Pérez-Reverte
Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.
Arturo Pérez-Reverte
sábado, 17 de enero de 2009
Castigo

Por estos muertos, nuestros muertos pido castigo.
Para los que de sangre salpicaron la patria pido castigo.
Para el verdugo que mandó esta muerte pido castigo.
Para el traidor que ascendió sobre el crimen pido castigo.
Para el que dio la orden de agonía pido castigo.
Para los que defendieron este crimen pido castigo.
No quiero que me den la mano empapada con nuestra sangre pido castigo.
No los quiero de embajadores tampoco en su casa tranquilos.
Los quiero ver aquí juzgados en esta plaza en este sitio.
Quiero castigo,quiero castigo.
Pablo Neruda
viernes, 16 de enero de 2009
Palestina duele
Las manifestaciones hace tiempo que están muy bien organizadas (que bueno es el sistema), parecen un evento folclórico donde se ven diferentes tribus urbanas de un determinado aire dependiendo del motivo que incita a la marcha. A veces se juntan tribus, en teoría, antagónicas como por ejemplo en ocasión de la manifestación para parar la masacre en Palestina; se podían ver okupas y gente de las jerc (el apoyo en el ayuntamiento de erc para acabar con muchas casas ocupadas es notorio), se veían grupos anti sistema y a algunos políticos representantes de ese sistema, había también grupos de gente progresista más o menos mezclados con grupos de conservadores musulmanes y sus mujeres (naturalmente detrás de ellos no mezcladas como es tradición). Es cierto que la causa era común pero a cada uno lo movían seguramente motivos muy diferentes, quizás irreconciliables.
Cuesta aceptar que la mayoría de asistentes darán un día su apoyo a uno u otro partido y que esos partidos criticaran más o menos la próxima masacre del pueblo palestino pero, en el fondo, serán cómplices. Serán cómplices de perpetuar un sistema que se basa exclusivamente en el dinero, en un sistema que, para mantenerse, necesita de estas guerras, seguirán vendiendo armas a Israel sin criticar abiertamente con los adjetivos que merecen las acciones genocidas, ni mucho menos impondrán sanciones a un gobierno asesino pero “amigo” con el que interesa mantener relaciones diplomáticas para engordar las arcas de ciertos empresarios.
Que extraños compañeros de cama que se hacen en política; de hecho, todos estos muertos interesan a ambos bandos. Por un lado, Hamás lanza misiles de dudosa capacidad a la nada, pues tras lanzar algunos centenares de ellos apenas han conseguido algunos desperfectos, algún herido y, eso si, cuatro muertos israelís. Esto da alas a Israel para atacar a sangre y fuego un territorio que ya controlan y machacan a diario desde hace mucho; de ese modo, conseguirán votos en las próximas elecciones, dinero y armas de EEUU y el beneplácito de occidente para seguir socavando en los legítimos pobladores del territorio. Hamás a cambio de unos cientos de mártires (muchos, muchísimos niños), conseguirá más acólitos y más terroristas suicidas para su campaña religiosa. ¿tiene otra opción quien vive en la miseria, en la incultura y que ve morir a sus hijos, mujeres, amigos sin que nadie haga realmente nada por evitarlo? Y puestos a preguntar ¿es posible que un país con uno de los ejércitos y uno de los servicios de inteligencia más potentes del mundo no consigan detectar y destruir unas miserables lanzaderas de misiles? Es evidente el interés en no hacerlo.
Esta bien manifestarse pero aparte de satisfacer nuestro ego por “haber cumplido” con nuestra parte, ¿sirve realmente para algo más?, las protestas a este nivel están muy bien controladas, el poder sabe que no solo el futbol libera pasiones.
¿Qué podemos hacer?, difícil cuestión, desde luego no apoyar con nuestros votos a los futuros colaboradores de genocidio de esta mal llamada democracia dirigida y controlada por el capital de unos cuantos multimillonarios que se ríen de nosotros y a nuestra costa. No basta con salir a la calle y desahogar nuestra rabia, hemos de ser consecuentes y no colaborar con los que apoyan a los genocidas con su silencio o su indolencia, debemos cambiar el mundo y si para eso hay que destrozar sus cimientos, adelante…
Manolo Martínez Barcelona enero de 2009
Cuesta aceptar que la mayoría de asistentes darán un día su apoyo a uno u otro partido y que esos partidos criticaran más o menos la próxima masacre del pueblo palestino pero, en el fondo, serán cómplices. Serán cómplices de perpetuar un sistema que se basa exclusivamente en el dinero, en un sistema que, para mantenerse, necesita de estas guerras, seguirán vendiendo armas a Israel sin criticar abiertamente con los adjetivos que merecen las acciones genocidas, ni mucho menos impondrán sanciones a un gobierno asesino pero “amigo” con el que interesa mantener relaciones diplomáticas para engordar las arcas de ciertos empresarios.
Que extraños compañeros de cama que se hacen en política; de hecho, todos estos muertos interesan a ambos bandos. Por un lado, Hamás lanza misiles de dudosa capacidad a la nada, pues tras lanzar algunos centenares de ellos apenas han conseguido algunos desperfectos, algún herido y, eso si, cuatro muertos israelís. Esto da alas a Israel para atacar a sangre y fuego un territorio que ya controlan y machacan a diario desde hace mucho; de ese modo, conseguirán votos en las próximas elecciones, dinero y armas de EEUU y el beneplácito de occidente para seguir socavando en los legítimos pobladores del territorio. Hamás a cambio de unos cientos de mártires (muchos, muchísimos niños), conseguirá más acólitos y más terroristas suicidas para su campaña religiosa. ¿tiene otra opción quien vive en la miseria, en la incultura y que ve morir a sus hijos, mujeres, amigos sin que nadie haga realmente nada por evitarlo? Y puestos a preguntar ¿es posible que un país con uno de los ejércitos y uno de los servicios de inteligencia más potentes del mundo no consigan detectar y destruir unas miserables lanzaderas de misiles? Es evidente el interés en no hacerlo.
Esta bien manifestarse pero aparte de satisfacer nuestro ego por “haber cumplido” con nuestra parte, ¿sirve realmente para algo más?, las protestas a este nivel están muy bien controladas, el poder sabe que no solo el futbol libera pasiones.
¿Qué podemos hacer?, difícil cuestión, desde luego no apoyar con nuestros votos a los futuros colaboradores de genocidio de esta mal llamada democracia dirigida y controlada por el capital de unos cuantos multimillonarios que se ríen de nosotros y a nuestra costa. No basta con salir a la calle y desahogar nuestra rabia, hemos de ser consecuentes y no colaborar con los que apoyan a los genocidas con su silencio o su indolencia, debemos cambiar el mundo y si para eso hay que destrozar sus cimientos, adelante…
Manolo Martínez Barcelona enero de 2009
viernes, 9 de enero de 2009
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