La gravísima crisis económica y financiera que está convulsionando el mundo nos trae la angustiosa sensación de que hemos llegado al final de una época sin que se consiga vislumbrar qué y cómo será lo que venga a continuación.
¿Qué hacemos nosotros, que presenciamos, impotentes, al avance aplastante de los grandes potentados económicos y financieros, locos por conquistar más y más dinero, más y más poder, con todos los medios legales o ilegales a su alcance, limpios o sucios, normalizados o criminales?
¿Podemos dejar la salida de la crisis en manos de los expertos? ¿No son ellos precisamente, los banqueros, los políticos de máximo nivel mundial, los directivos de las grandes multinacionales, los especuladores, con la complicidad de los medios de comunicación social, los que, con la soberbia de quien se considera poseedor de la última sabiduría, nos mandaban callar cuando, en los últimos treinta años, tímidamente protestábamos, diciendo que nosotros no sabíamos nada, y por eso nos ridiculizaba? Era el tiempo del imperio absoluto del Mercado, esa entidad presuntamente auto- reformable y auto-regulable encargada por el inmutable destino de preparar y defender para siempre jamás nuestra felicidad personal y colectiva, aunque la realidad se encargase de desmentirlo cada hora que pasaba.
¿Y ahora, cuando cada día aumenta el número de desempleados? ¿Se van a acabar por fin los paraísos fiscales y las cuentas numeradas? ¿Será implacablemente investigado el origen de gigantescos depósitos bancarios, de ingenierías financieras claramente delictivas, de inversiones opacas que, en muchos casos, no son nada más que masivos lavados de dinero negro, del narcotráfico y otras actividades canallas? ¿Y las expedientes de crisis, hábilmente preparados para beneficio de los consejos de administración y en contra de los trabajadores?
¿Quién resuelve el problema de los desempleados, millones de víctimas de la llamada crisis, que por la avaricia, la maldad o la estupidez de los poderosos van a seguir desempleados, malviviendo temporalmente de míseros subsidios del Estado, mientras los grandes ejecutivos y administradores de empresas deliberadamente conducidas a la quiebra gozan de cantidades millonarias cubiertas por contratos blindados?
Lo que está pasando es, en todos los aspectos, un crimen contra la humanidad y desde esta perspectiva debe ser analizado en los foros públicos y en las conciencias. No es exageración. Crímenes contra la humanidad no son solo los genocidios, los etnocidios, los campos de muerte, las torturas, los asesinatos selectivos, las hambres deliberadamente provocadas, las contaminaciones masivas, las humillaciones como método represivo de la identidad de las víctimas. Crimen contra la humanidad es también el que los poderes financieros y económicos, con la complicidad efectiva o tácita de los gobiernos, fríamente han perpetrado contra millones de personas en todo el mundo, amenazadas de perder lo que les queda, su casa y sus ahorros, después de haber perdido la única y tantas veces escasa fuente de rendimiento, es decir, su trabajo.
Decir “No al paro” es un deber ético, un imperativo moral. Como lo es denunciar que esta situación no la generaron los trabajadores, que no son los empleados los que deben pagar la estulticia y los errores del sistema.
Decir “No al paro” es frenar el genocidio lento pero implacable al que el sistema condena a millones de personas. Sabemos que podemos salir de esta crisis, sabemos que no pedimos la luna. Y sabemos que tenemos voz para usarla. Frente a la soberbia del sistema, invoquemos nuestro derecho a la crítica y nuestra protesta. Ellos no lo saben todo. Se han equivocado. Nos han engañado. No toleremos ser sus víctimas.
José Saramago
domingo, 6 de diciembre de 2009
sábado, 5 de diciembre de 2009
in.... seguridad Real
….Y vino la Reina..........Estrenamos Il Trovatore y el ambiente se italianizo hasta lo más “comici, dae...”,gorilas, gorilitas y todos de negro, menos la civila, de verde.... algo.......verde.
Cumpliendo horario, que es ¡¡lo que se lleva ahora!!
Pues no, la monarquía nos lo impidió, resulta que el control era tan aparatoso que los jóvenes compañeros de sala - la mayoría estudiantes, sí:esos que censuran a sindicatos y políticos en la celebraciones parlamentarias de la Constitución Española- colapsaron la entrada en aras de evitar la entrada de cualquier bocadillo, pieza de fruta, o elemento de sustento con carácter MAGNICIDA y criminal que se nos supone a todo súbdito de sus altezas.
Y en nuestras más sórdidas bajuras de la seguridad del teatro, todo muy para.. la ocasión..... o acaso..... o.....En fin solo pensar que tenemos en letargo a quien les sirvió como escusa para cerrar accesos ( por la seguridad, los robos,etc...) y mucho nos tememos que por el mal proceder de alguien.
Pues bien, donde va un Reí/na hay un bufón.
Con tanta chulería de piscina que estamos comprobando que sale de las más deleznables cotas de bajura, para alcanzar las más cínicas de las cumbres de la Institución (casi parafraseando, o tomando como modelo, a Marx, Groucho). Pues sí puede parecer cómico, pero no lo es tanto cuando: los cantantes tuvieron que decir que no subían a camerinos para ser felicitados por la Reina si no eran acompañados por el maestro Basso, una oscura figura los bloqueo en la escalera y no era de los de la Choza real¿Como no?
Pero antes de bajar el telón pudimos ver y oír dos estruendosos ramos, que no estallaron afortunadamente sobre ningún profesor de la orquesta, aunque algunos instrumentos, terribles armas de trabajo, recibieron el impacto de ciertas deflagraciones liquidas causadas por semejantes objetos arrojadizos, que la empresa (sus ejecutivos-gestores y responsables), nos garantizó que no se podían entrar en la sala.
Todo ello según un protocolo y normativa que nos tenían que hacer llegar y suponemos que sí lo tendrán que hacer.....pero vamos, que aun no lo han hecho.
Y ya desde aquí y ahora, les avisamos que no intenten escudarse en los sacrificados subcontratados de sala. La responsabilidad esta entre personajes de poca talla y otros de alta posición. Y ninguno trabaja vestido de Rojo.
Los de la Casa Real , ni caso.
Después de tener que trabajar entre perros y estar demorando en la calle para iniciar la jornada y silbando por Riego - en la versión: Si los curas y frailes sup …......... LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD- :
VISCA LA REPUBLICA !!!!!!!!!!!
Cumpliendo horario, que es ¡¡lo que se lleva ahora!!
Pues no, la monarquía nos lo impidió, resulta que el control era tan aparatoso que los jóvenes compañeros de sala - la mayoría estudiantes, sí:esos que censuran a sindicatos y políticos en la celebraciones parlamentarias de la Constitución Española- colapsaron la entrada en aras de evitar la entrada de cualquier bocadillo, pieza de fruta, o elemento de sustento con carácter MAGNICIDA y criminal que se nos supone a todo súbdito de sus altezas.
Y en nuestras más sórdidas bajuras de la seguridad del teatro, todo muy para.. la ocasión..... o acaso..... o.....En fin solo pensar que tenemos en letargo a quien les sirvió como escusa para cerrar accesos ( por la seguridad, los robos,etc...) y mucho nos tememos que por el mal proceder de alguien.
Pues bien, donde va un Reí/na hay un bufón.
Con tanta chulería de piscina que estamos comprobando que sale de las más deleznables cotas de bajura, para alcanzar las más cínicas de las cumbres de la Institución (casi parafraseando, o tomando como modelo, a Marx, Groucho). Pues sí puede parecer cómico, pero no lo es tanto cuando: los cantantes tuvieron que decir que no subían a camerinos para ser felicitados por la Reina si no eran acompañados por el maestro Basso, una oscura figura los bloqueo en la escalera y no era de los de la Choza real¿Como no?
Pero antes de bajar el telón pudimos ver y oír dos estruendosos ramos, que no estallaron afortunadamente sobre ningún profesor de la orquesta, aunque algunos instrumentos, terribles armas de trabajo, recibieron el impacto de ciertas deflagraciones liquidas causadas por semejantes objetos arrojadizos, que la empresa (sus ejecutivos-gestores y responsables), nos garantizó que no se podían entrar en la sala.
Todo ello según un protocolo y normativa que nos tenían que hacer llegar y suponemos que sí lo tendrán que hacer.....pero vamos, que aun no lo han hecho.
Y ya desde aquí y ahora, les avisamos que no intenten escudarse en los sacrificados subcontratados de sala. La responsabilidad esta entre personajes de poca talla y otros de alta posición. Y ninguno trabaja vestido de Rojo.
Los de la Casa Real , ni caso.
Después de tener que trabajar entre perros y estar demorando en la calle para iniciar la jornada y silbando por Riego - en la versión: Si los curas y frailes sup …......... LIBERTAD, LIBERTAD, LIBERTAD- :
VISCA LA REPUBLICA !!!!!!!!!!!
viernes, 4 de diciembre de 2009
Sobre marcoeconomía
No es nuestra costumbre hablar de lo que desconocemos o de quien no conocemos pero, en este caso haremos una pequeña excepción ya que, empezamos a tener valores objetivos para comentar discursos y hechos de quien, aunque siembre en su burbuja de cristal, de vez en cuando se digna a bajar entre nosotros.
Como todos nosotros, el director general de esta empresa, es esclavo de sus palabras y de sus silencios y ambos, empiezan a mostrar su talante.
El comité de empresa ha tenido varias reuniones con el director general.
La primera fue una primera toma de contacto y presentación en la que se dijo que la política de empresa iba a cambiar para mejorar las relaciones laborales y artísticas en pro de la paz social. Entre otras cosas, se estaba haciendo una exhaustiva selección para contratar un nuevo jefe de RRHH.
La siguiente fue la presentación del nuevo jefe de RRHH y de nuevo una declaración de intenciones entre las cuales estaba la de la transparencia, la legalidad y la delegación en manos de RRHH de todos los futuros contactos para con la empresa.
Ya en abril de este año, en otra reunión, el comité empezó a mostrar su preocupación por la situación inmutable de los últimos meses: necesidad de ir a inspección para conseguir la información que la empresa está obligada a ofrecer a los trabajadores, problemas en la orquesta, canales de comunicación deficientes, gestión paternalista por parte de la dirección técnica y la artística, restricción de accesos sin comunicación de los motivos, seguía sin haber paz social, ninguneo para con el comité de empresa y los trabajadores, etc.
La respuesta fue que era una reunión informal que no sustituía a las que el comité iba manteniendo con el jefe de RRHH, se había aprobado un nuevo organigrama (que no para de mutar), se estaba trabajando en la descripción de los puestos de trabajo, que el Liceu es una empresa pública, no hay sensación de que haya malos directores (dos meses después se deshacían de uno), se mejorará la comunicación (se había contratado y a los tres meses echado a un nuevo director de comunicación, con secretaria incluida), se comprometen a no colocar a nadie más a dedo y como no, llega la crisis al teatro.
La última reunión, este pasado octubre, es para recalcar con números (leídos y a groso modo, o sea, no contrastables) que la crisis se ha instaurado también entre nosotros y están tomando medidas para paliarla (es decir que la pagaremos los de siempre). Defensa a ultranza de los métodos adoptados por los directivos hasta el punto de enzarzarse en una pequeña discusión sobre un tema en el que dio muestras de su desconocimiento pero del que confiaba en la información que tenía desoyendo a quienes conocían el problema de primera mano.
El pasado 23 de noviembre hizo una breve aparición para hacer un pequeño discurso antes de la última e infructuosa reunión de plataforma.
Esta, aparte de un ejercicio de prepotencia pues dio por sentado que no tenía que pedir permiso al comité para irrumpir en una reunión, fue una declaración de intenciones y amenazas:
La dirección de la empresa está completamente unida (no esperábamos otra cosa), no están los tiempos como para pedir mejoras en el convenio, han hecho estudios de mercado del sector que demuestran que estamos con sueldos fuera de mercado (no han mostrado esos estudios ni han especificado si la dirección de la empresa también está fuera de mercado), aún así dicen que no tocarán esos sueldos, no piensan mantener la situación privilegiada que las anteriores direcciones nos permitieron (delante de uno de esos directivos de cuerpo presente). Y la traca final, si la cosa se pone mal y no cedemos, si no tenemos flexibilidad, habrá que cerrar la barraca. Valiente y provocadora aseveración para venir de alguien tan ligado a la cultura y a una supuesta corriente progresista.
Siguen los prohombres de nuestra sociedad empeñados en que paguemos los de siempre, los errores de los otros de siempre, responsabilizándonos de ser culpables de una crisis : debido a esta manía que tenemos los trabajadores de querer defender los derechos conquistados después de tantos años de lucha, de tantos muertos y sueños dejados en el camino, ahora nos toca devolver lo que no es de ellos, lo que no les pertenece. Nuestro derechos
Como todos nosotros, el director general de esta empresa, es esclavo de sus palabras y de sus silencios y ambos, empiezan a mostrar su talante.
El comité de empresa ha tenido varias reuniones con el director general.
La primera fue una primera toma de contacto y presentación en la que se dijo que la política de empresa iba a cambiar para mejorar las relaciones laborales y artísticas en pro de la paz social. Entre otras cosas, se estaba haciendo una exhaustiva selección para contratar un nuevo jefe de RRHH.
La siguiente fue la presentación del nuevo jefe de RRHH y de nuevo una declaración de intenciones entre las cuales estaba la de la transparencia, la legalidad y la delegación en manos de RRHH de todos los futuros contactos para con la empresa.
Ya en abril de este año, en otra reunión, el comité empezó a mostrar su preocupación por la situación inmutable de los últimos meses: necesidad de ir a inspección para conseguir la información que la empresa está obligada a ofrecer a los trabajadores, problemas en la orquesta, canales de comunicación deficientes, gestión paternalista por parte de la dirección técnica y la artística, restricción de accesos sin comunicación de los motivos, seguía sin haber paz social, ninguneo para con el comité de empresa y los trabajadores, etc.
La respuesta fue que era una reunión informal que no sustituía a las que el comité iba manteniendo con el jefe de RRHH, se había aprobado un nuevo organigrama (que no para de mutar), se estaba trabajando en la descripción de los puestos de trabajo, que el Liceu es una empresa pública, no hay sensación de que haya malos directores (dos meses después se deshacían de uno), se mejorará la comunicación (se había contratado y a los tres meses echado a un nuevo director de comunicación, con secretaria incluida), se comprometen a no colocar a nadie más a dedo y como no, llega la crisis al teatro.
La última reunión, este pasado octubre, es para recalcar con números (leídos y a groso modo, o sea, no contrastables) que la crisis se ha instaurado también entre nosotros y están tomando medidas para paliarla (es decir que la pagaremos los de siempre). Defensa a ultranza de los métodos adoptados por los directivos hasta el punto de enzarzarse en una pequeña discusión sobre un tema en el que dio muestras de su desconocimiento pero del que confiaba en la información que tenía desoyendo a quienes conocían el problema de primera mano.
El pasado 23 de noviembre hizo una breve aparición para hacer un pequeño discurso antes de la última e infructuosa reunión de plataforma.
Esta, aparte de un ejercicio de prepotencia pues dio por sentado que no tenía que pedir permiso al comité para irrumpir en una reunión, fue una declaración de intenciones y amenazas:
La dirección de la empresa está completamente unida (no esperábamos otra cosa), no están los tiempos como para pedir mejoras en el convenio, han hecho estudios de mercado del sector que demuestran que estamos con sueldos fuera de mercado (no han mostrado esos estudios ni han especificado si la dirección de la empresa también está fuera de mercado), aún así dicen que no tocarán esos sueldos, no piensan mantener la situación privilegiada que las anteriores direcciones nos permitieron (delante de uno de esos directivos de cuerpo presente). Y la traca final, si la cosa se pone mal y no cedemos, si no tenemos flexibilidad, habrá que cerrar la barraca. Valiente y provocadora aseveración para venir de alguien tan ligado a la cultura y a una supuesta corriente progresista.
Siguen los prohombres de nuestra sociedad empeñados en que paguemos los de siempre, los errores de los otros de siempre, responsabilizándonos de ser culpables de una crisis : debido a esta manía que tenemos los trabajadores de querer defender los derechos conquistados después de tantos años de lucha, de tantos muertos y sueños dejados en el camino, ahora nos toca devolver lo que no es de ellos, lo que no les pertenece. Nuestro derechos
Miles de millones para los banqueros. Miles de parados para los obreros
¡Que bueno es estar organizados!
¡Que reconfortante ver que no todo es como nos lo venden, o pintan! También es muy triste ver cuanto terreno y tiempo hemos perdido.
Este jueves en la Via Laietana nos encontramos, no pocos, compañeros y compañeras que andamos trabajando dentro de las empresas en lo que a seguridad y salud hace referencia.
Fueron muchas y diversas las experiencias que se expusieron y sobre las que se debatió. Pudimos comentar lo importante de las intervenciones en este terreno, pero también constatar que ciertamente las patronales pueden hacer, bajo el amparo de la ley, lo que les viene en gana. Y así sucede en cuantiosas ocasiones. Pero tampoco siempre....
José Luís Martínez Campillo, Inspector y jefe de Salud Laboral de la Inspecció de Treball de Barcelona nos ilustro sobre sus posibles y sus limitaciones como funcionarios que vigilan y velan por unas determinadas condiciones en los tajos. Pero no son autoridad laboral, no juzgan y tampoco adivinan, hay que llamarlos, ponerlos en antecedentes. Sus sanciones e intervenciones son útiles, pero nunca el final de un contencioso con las empresas, ya que estas se pueden recurrir y eludir las multas, pero también nos ayudo a ver y apreciar lo positivo de la intervención inspectora, en aquello que lo es.
Pero tecnicismos a parte y a pesar de la buena disposición colaboradora con los trabajadores la inspección no deja de ser un instrumento técnico que no llega a profundizar en la esencia de la cuestión. Entre otros compañeros y compañeras reseño la intervención de Desiderio Martín, Secretario de Salut Laboral del Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT, que evaluó y opino en términos que sí son de mayor calado:
El compañero nos cuestiono las lógicas que nos mueven en los razonamientos y actuaciones. ¿Porque actuamos sobre el efecto y no sobre las causas?. Dicho en otras palabras porque estamos evaluando accidentes, a toro pasado, cuando lo resolutivo es plantearnos las causas que generan la insalubridad, siniestralidad y en definitiva la organización del trabajo, que es lo que nos afecta de forma directa.
En diferentes momentos insistió en que reflexionáramos sobre ¿como nos podemos explicar que un obrero estuviese mucho más protegido en 1976 en plena Dictadura Terrorista que hoy día?
Por supuesto que esto nos debe conducir a encontrar salidas hacia un sindicalismo diferenciado. Y en ello estamos, por difícil que sea. No nos queda otra, de ello depende nuestra vida y no vale acceder y mirar para otro lado con las subcontratas y así..... que se mueran los migrantes. Porque no podemos caer en la ruindad de justificar que los más pobres paguen por nosotros, que somos un poco menos desafortunados.
Por todo ello, por ética, por solidaridad, por no deshumanizarnos, tenemos de reafirmar principios que, aunque parezcan o le suenen a según quien antiguos, nos han de permitir sanear la esencia que como personas merecemos tener y hemos de luchar por reivindicar (mientras nos la usurpan día a día).
A pesar de la alienación que sufrimos por el mercadeo y sus valores impuestos. Esta transformación cultural,que lo es (….y visto lo visto), sí que es una revolución pendiente.
SI NO TRABAJAN POR TI, QUE NO DECIDAN POR TI.
IGUAL TRABAJO IGUAL SALARIO Y CONDICIONES.
LA CRISIS QUE LA PAGUEN LOS RICOS
NO DELEGAR EL DERECHO /OBLIGACIÓN DE ACTUAR
Nuestros cuerpos y salud no les pertenecen a los Ejecutivos prepotentes de turno, que son los burgueses explotadores de esta posmodernidad, o lo que sea, que sufrimos en la actualidad.
Como nos decía hoy Desi: Si en lugar de haber muerto 15.000 obreros/as en diez años, muriesen:1 banquero/a el mes, 7 Ejecutivos/as(de esos prepotentes) al trimestre, 5 parlamentarios/as por año, o cualquier otra proporción de ellos, posiblemente los medios nos ayudarían, u obligarían, a ver las cosas de otra forma.
Esto da para mucho más , pero no hace falta empacharse ahora.
Salud y Anarcosindicalismo
¡Que reconfortante ver que no todo es como nos lo venden, o pintan! También es muy triste ver cuanto terreno y tiempo hemos perdido.
Este jueves en la Via Laietana nos encontramos, no pocos, compañeros y compañeras que andamos trabajando dentro de las empresas en lo que a seguridad y salud hace referencia.
Fueron muchas y diversas las experiencias que se expusieron y sobre las que se debatió. Pudimos comentar lo importante de las intervenciones en este terreno, pero también constatar que ciertamente las patronales pueden hacer, bajo el amparo de la ley, lo que les viene en gana. Y así sucede en cuantiosas ocasiones. Pero tampoco siempre....
José Luís Martínez Campillo, Inspector y jefe de Salud Laboral de la Inspecció de Treball de Barcelona nos ilustro sobre sus posibles y sus limitaciones como funcionarios que vigilan y velan por unas determinadas condiciones en los tajos. Pero no son autoridad laboral, no juzgan y tampoco adivinan, hay que llamarlos, ponerlos en antecedentes. Sus sanciones e intervenciones son útiles, pero nunca el final de un contencioso con las empresas, ya que estas se pueden recurrir y eludir las multas, pero también nos ayudo a ver y apreciar lo positivo de la intervención inspectora, en aquello que lo es.
Pero tecnicismos a parte y a pesar de la buena disposición colaboradora con los trabajadores la inspección no deja de ser un instrumento técnico que no llega a profundizar en la esencia de la cuestión. Entre otros compañeros y compañeras reseño la intervención de Desiderio Martín, Secretario de Salut Laboral del Secretariado Permanente del Comité Confederal de la CGT, que evaluó y opino en términos que sí son de mayor calado:
El compañero nos cuestiono las lógicas que nos mueven en los razonamientos y actuaciones. ¿Porque actuamos sobre el efecto y no sobre las causas?. Dicho en otras palabras porque estamos evaluando accidentes, a toro pasado, cuando lo resolutivo es plantearnos las causas que generan la insalubridad, siniestralidad y en definitiva la organización del trabajo, que es lo que nos afecta de forma directa.
En diferentes momentos insistió en que reflexionáramos sobre ¿como nos podemos explicar que un obrero estuviese mucho más protegido en 1976 en plena Dictadura Terrorista que hoy día?
Por supuesto que esto nos debe conducir a encontrar salidas hacia un sindicalismo diferenciado. Y en ello estamos, por difícil que sea. No nos queda otra, de ello depende nuestra vida y no vale acceder y mirar para otro lado con las subcontratas y así..... que se mueran los migrantes. Porque no podemos caer en la ruindad de justificar que los más pobres paguen por nosotros, que somos un poco menos desafortunados.
Por todo ello, por ética, por solidaridad, por no deshumanizarnos, tenemos de reafirmar principios que, aunque parezcan o le suenen a según quien antiguos, nos han de permitir sanear la esencia que como personas merecemos tener y hemos de luchar por reivindicar (mientras nos la usurpan día a día).
A pesar de la alienación que sufrimos por el mercadeo y sus valores impuestos. Esta transformación cultural,que lo es (….y visto lo visto), sí que es una revolución pendiente.
SI NO TRABAJAN POR TI, QUE NO DECIDAN POR TI.
IGUAL TRABAJO IGUAL SALARIO Y CONDICIONES.
LA CRISIS QUE LA PAGUEN LOS RICOS
NO DELEGAR EL DERECHO /OBLIGACIÓN DE ACTUAR
Nuestros cuerpos y salud no les pertenecen a los Ejecutivos prepotentes de turno, que son los burgueses explotadores de esta posmodernidad, o lo que sea, que sufrimos en la actualidad.
Como nos decía hoy Desi: Si en lugar de haber muerto 15.000 obreros/as en diez años, muriesen:1 banquero/a el mes, 7 Ejecutivos/as(de esos prepotentes) al trimestre, 5 parlamentarios/as por año, o cualquier otra proporción de ellos, posiblemente los medios nos ayudarían, u obligarían, a ver las cosas de otra forma.
Esto da para mucho más , pero no hace falta empacharse ahora.
Salud y Anarcosindicalismo
miércoles, 2 de diciembre de 2009
Crisi econòmica o crisi de conceptes?
A la vista està que el sistema econòmic mundial tal i com l'hem entès fins ara, té com a mínim alguns punts febles, i dic això amb prudència perquè no sóc ni molt menys un economista, ni tinc cap Master en Negocis. Jo sóc cantant, i altres coses també, però el meu modus vivendi és treballar al Cor del Gran Teatre del Liceu.
Avui m'he decidit a escriure aquesta carta, perquè m'estimo la meva feina, i potser sóc un idealista que encara creu que parlant la gent s'entén. I també penso que la lògica de productivitat a què estem sotmesos no és la super-resposta a la Crisi o als problemes del Teatre.
Tristament en aquest “Liceu” tinc la impressió que sistemàticament només es pensa en el valor econòmic del nostre treball, i estem subordinant la qualitat de la feina en pro de la quantitat. Al meu entendre el valor dels treballadors o dels empresaris hauria d'estar per sobre del seu valor econòmic, i estic convençut de que la millor manera de ser rendible i alhora millorar la qualitat de la feina, només és possible en base al respecte i el diàleg entre treballadors i mpresaris.
Crec que en aquest Liceu, s'hauria de començar a parlar en funció dels principis ètics i no tant en funció de principis de mercat, hauríem de poder defensar i valorar allò que és legítim i raonable i no només el diner i el poder.
No pretenc que treballadors i empresaris hagin d'estar d'acord en tot, però llastimosament, cada cop més, tinc la impressió que, en aquest teatre, no hi ha un clima de entesa i respecte, que sigui ètic i confortable per a tots.
La nostra classe política està en decadència, així com la nostra manera de entendre l'èxit, ja és hora de comprendre que l'èxit no pot ser quelcom individual, que cal reforçar i maximitzar la cooperació entre persones en base al respecte i la igualtat. I potser també hauríem de començar, a no confondre creixement econòmic amb productivitat, perquè el creixement no és només una qüestió de volum.
Xevi Martínez Rubio
Avui m'he decidit a escriure aquesta carta, perquè m'estimo la meva feina, i potser sóc un idealista que encara creu que parlant la gent s'entén. I també penso que la lògica de productivitat a què estem sotmesos no és la super-resposta a la Crisi o als problemes del Teatre.
Tristament en aquest “Liceu” tinc la impressió que sistemàticament només es pensa en el valor econòmic del nostre treball, i estem subordinant la qualitat de la feina en pro de la quantitat. Al meu entendre el valor dels treballadors o dels empresaris hauria d'estar per sobre del seu valor econòmic, i estic convençut de que la millor manera de ser rendible i alhora millorar la qualitat de la feina, només és possible en base al respecte i el diàleg entre treballadors i mpresaris.
Crec que en aquest Liceu, s'hauria de començar a parlar en funció dels principis ètics i no tant en funció de principis de mercat, hauríem de poder defensar i valorar allò que és legítim i raonable i no només el diner i el poder.
No pretenc que treballadors i empresaris hagin d'estar d'acord en tot, però llastimosament, cada cop més, tinc la impressió que, en aquest teatre, no hi ha un clima de entesa i respecte, que sigui ètic i confortable per a tots.
La nostra classe política està en decadència, així com la nostra manera de entendre l'èxit, ja és hora de comprendre que l'èxit no pot ser quelcom individual, que cal reforçar i maximitzar la cooperació entre persones en base al respecte i la igualtat. I potser també hauríem de començar, a no confondre creixement econòmic amb productivitat, perquè el creixement no és només una qüestió de volum.
Xevi Martínez Rubio
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