martes, 30 de octubre de 2012

Preguntas de un obrero ante un libro



                   Preguntas de un obrero ante un libro
              
Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó?
En los libros figuran los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió a construir otras tantas?¿En qué casas
de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?
La noche en que fue terminada la Muralla china,
¿adónde fueron los albañiles? Roma la Grande
está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió?
¿Sobre quiénes triunfaron los Césares? Bizancio, tan cantada,
¿tenía sólo palacios para sus habitantes? Hasta en la fabulosa Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba, los habitantes clamaban
pidiendo ayuda a sus esclavos.
El joven Alejandro conquistó la India.
¿El sólo?
César venció a los galos.
¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?
Felipe II lloró al hundirse
su flota. ¿No lloró nadie más?
Federico II ganó la Guerra de los Siete Años.
¿Quién la ganó, además?
Una victoria en cada página.
¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién paga sus gastos?
Una pregunta para cada historia.
B. Brecht

viernes, 5 de octubre de 2012

Una orquesta mutilada


 Después de los últimos despidos la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro del Liceo cuenta con sólo 67 músicos en la nueva temporada 
Estos días el Gran Teatro del Liceo abrió sus puertas a una nueva temporada con grandes obras operísticas y sorprende pese a la crisis con la participación de las voces más destacadas del momento como Anna Netrebko, Rolando Villazón y Roberto Alagna. Una buena ocasión para hacer olvidar la anterior temporada que después de graves problemas económicos sólo se llevó a término gracias al conjunto de los trabajadores que hicieron un gran sacrificio en reducir sus salarios durante un período determinado para compensar una parte importante del déficit de la institución.

Pero la temporada no terminó con la última representación de la ópera Aida. Sólo unas horas después de que resonaran los últimos compases de la partitura verdiana sonaron los teléfonos de once músicos de la orquesta sobre las nueve de la mañana. Citados al teatro fueron despedidos en un acto frío y rápido. La segunda gran purga en sólo 24 meses. Once carreras musicales más terminadas en pocos minutos, destrozadas después de toda una vida de disciplina y prácticas diarias. Al mismo tiempo se están perdiendo todas las posibilidades de un gran futuro artístico que ofreció el renacimiento del coliseo barcelonés hace poco más de una década después del incendio desastroso en 1994.

La orquesta del nuevo teatro contaba entonces con aproximadamente 100 músicos. Hoy quedan 67. Cuesta creer que una de las máximas prioridades del Director General del Liceo, Joan Francesc Marco, consiste en “perfeccionar la calidad artística de la Orquesta Sinfónica y el Coro del Liceo y mejorar la proyección internacional del Liceo” como se puede leer en la página de Internet del teatro. Con la reducción de la orquesta sin ton ni son no sólo se han perdido once músicos más sino también el equilibrio entre los diferentes grupos instrumentales de tal manera que ya no se puede hablar de una formación de orquesta completa. Hay 14 violines primeros, pero sólo cuatro contrabajos y en algunos grupos de los instrumentos del viento quedan sólo dos de los cinco músicos previstos, faltando hasta ambos solistas. Arpa ya no existe ninguna desde hace dos años. El conjunto de los trabajadores estaba en cualquier momento dispuesto a negociar con la dirección del teatro para salvar tanto la plantilla como la calidad artística de la institución. Todos estos intentos fueron en vano. Los grandes teatros de ópera europeos disponen de orquestas con plantillas entre 100 y 140 miembros fijos. Con menos de 70 músicos la orquesta del Gran Teatro del Liceo baja a segunda división.

El público tiene que ser consciente que este agujero gigante se llenará con músicos suplentes que no han participado en ninguna oposición en el Liceo para comprobar su nivel musical, cosa habitual en otras orquestas. Los músicos profesionales ganamos nuestras plazas y obtuvimos nuestros contratos indefinidos a través de una oposición, un concurso de tres rondas eliminatorias muy duras donde suelen competir una infinidad de candidatos para así garantizar la máxima calidad artística para un público que en el Liceo en la actual temporada paga hasta 238,75 euros por una sola entrada, mucho más que en otros teatros de ópera en Europa.

Los despidos no fueron artísticos. La dirección del teatro utilizó el despido económico para deshacerse de unos músicos muy experimentados y responsables que por motivos personales de algunos directivos (y lamentablemente por la recomendación de un grupo de compañeros que optaron por pactar con ellos) no encajaban en el perfil de la institución y para hacer callar a aquellos que se quejaban desde hace tiempo sobre la permanente y arbitraria desigualdad en trato y sueldo que reina en la organización de la orquesta.

El yernisimo
Un gran vacío aparece a la hora de pedir responsabilidades. La selección de los once músicos la elaboró (según el director del Departamento de Recursos Humanos) el Departamento Musical, cuya gerente aprovechó el hecho de jubilarse unos días antes de los despidos para dejar la lista negra preparada y así eludir su presencia en el acto de los despidos dejando su cargo a su yerno. El designado titular Josep Pons tampoco quiso pronunciarse cuando la orquesta unos días antes pidió su opinión sobre los rumores de los despidos contestando que él no tenía competencia para actuar en ese momento. Un silencio sorprendente y totalmente incomprensible ya que se trata de un acontecimiento que afectará drásticamente su ambicioso proyecto musical que acaba de presentar en la prensa y que poco tiene que ver con la realidad ya que la orquesta cuenta con 30 vacantes. Durante la presentación, así lo podemos leer en la página de Internet del Liceo, Joan Francesc Marco insistió que “la personalidad artística de un teatro de ópera la dan fundamentalmente la orquesta y el coro y hoy, con la llegada de Josep Pons, este objetivo se ha cumplido”. Si la cosa es así, ¿por qué destrozan justamente la orquesta?

El Mestre
Es lamentable que en una de las instituciones culturales europeas más destacadas que es el Gran Teatro del Liceo se hayan perdido valores humanos como la responsabilidad, la honestidad y el respeto donde al contrario el primer objetivo debería ser que a través de la cultura se conserven y transmitan precisamente estos valores. En el Liceo optan por la humillación del trabajador: sólo cinco días antes de los despidos el Departamento Musical publicó la lista de los músicos que tocarían la primera ópera de la nueva temporada. Para no dar ninguna pista prematura salían en ella también los nombres de los músicos que fueron despedidos poco después. Como si se tratara de un juego, tipo Gran Hermano. Los 67 músicos que se han salvado por esta vez ya pueden empezar a preguntarse quiénes serán los siguientes nominados.

Es muy difícil que ante una amenaza constante de despidos suene una música mágica desde el foso. El gran proyecto bajo la batuta del nuevo titular que “posicionará las formaciones musicales del Gran Teatro del Liceo y la institución catalana al más alto nivel”, proclamado así en la página de Internet del teatro y anunciado repetidas veces en los medios de comunicación, es en efecto el lento desmantelamiento de una orquesta de ópera muy experimentada y sólida y a la vez el intento de vender a un público operístico fiel y apasionado de gran tradición en Cataluña un producto que no corresponderá a la realidad.

De manera semejante engañó la dirección del Gran Teatro del Liceo a un público ignorante chino el año pasado cuando “La orquesta de cámara del Liceo conquistó Pekín” (“La Vanguardia”, 8 de mayo 2011). Los músicos que tocaron bajo el nombre del Gran Teatro del Liceo en la China e incluso comentaron los conciertos en la prensa eran todos músicos que no pertenecen a la plantilla de la orquesta. La orquesta del Liceo estaba en aquel momento preparando el estreno para la ópera “El cazador furtivo” en Barcelona. Este tipo de política no se debería aceptar. Es triste que la euforia del nuevo teatro haya tardado tan poco tiempo. La crisis, esto es cierto, no es la única responsable.

D. Biehler
(ex miembro de la orquesta del Gran Teatro del Liceo, despedida el día 31 de julio 2012)

sábado, 29 de septiembre de 2012

Cadascú que somii les seves truites


Hi ha una evidencia, i és ben certa: Els que manen no donen la cara.
Més enllà de les fugides en davant del President d'aquest país, apuntant-se als aires que bufen per arribar tan lluny com pugui. Hi ha un reguitzell de cortesans que segueixen l'estela a la flaira del diner públic. El que surt de la butxaca de tots els assalariats, i dels que no podem fer trampes amb les SICAVs i l'espoli globalitzat. Tot amb l'etiqueta de localisme ranci, desfasat i anacrònic. Jugant amb els drets de les persones i els pobles, a autodeterminar-se, per munyir la vaca identitària.

Sí, al Liceu no mana Marco. És normal, natural. Tampoc fa o desfà la direcció de RRHH: Son l'eloqüent Mestre musical i el gestor que s'ha dut per dirigir el nou, de trinca, Departament musical els que marquen, dicten (d'aquí ve que el tan necessari, vital, Pla de Viabilitat s'hagi anomenat Pla Director; doncs, té que dictar en un únic sentit o direcció).
Ells defineixen el sentit de fer i com fer a partir d'ara. Hi hagi o no diners, jugant amb la il·lusió dels col·lectius, en el cas del liceu, i del poble en el cas dels polítics. Tot el transformen en licit i així poder fer la seva per damunt de tot i de tots. Aquesta carència d'ètica és una cortina de fum que tard o d'hora s'ha d'esvair.
Les polítiques nacional-liberals o neoliberals son també a la cultura i la seva incidència en les institucions públiques, o semipúbliques com és el Liceu, és ben fàcil de deduir cercant els guanys econòmics, els espolis i les privatitzacions que puguin reportar grans desviaments de diner o comissions a mansalva. El President Maragall ja va parlar del 3% i el van callar ràpidament i amb consens, però el Cas Palau és concloent precisament perquè no conclou mai. Caram i que n'és de proper el tal Millet i d'altres afins, a aquesta nostra casa. Així tenim, des de el Cercle, a la Sra Adela Subirana --tan entregada al conseller de cultura i llengua-- per salvar, defensar i honorar a aquests delinqüents de guant blanc i colors de política podrida. Els corruptes.
En aquestes dinàmiques ens trobem que el nepotisme, la plutocràcia amb la seva mascara de nacionalisme i els demagogs aferrats a la mamella dels diners de tots: s'instal·len, cada cop més fermament en les institucions culturals, per molt universal que sigui la activitat i globalitzats els canals de difusió i ús.
Ningú no es pot apropiar del patrimoni que és de tots, públic, popular i universal. La cultura no te banderes, pot tenir persones, col·lectius, col·lectivitats, pobles.

Així podem plenament afirmar i dir als Srs Mascarell, Pons, Pallés i tans com vinguin: que si van d'aquest pal son uns vulgars lladregots amb molta retòrica i més demagògia. Seran l'enveja dels alquimistes, ja que; de les il·lusions i anhels de les persones fan or. Pastis que de ben segur sabran repartir-se com bons amics.
Per favor no ens diguin que ho fan per Catalunya, principalment per que nosaltres som els catalans i alguns fins i tot patricis de la acràcia. Llàstima del alzheimer i la píndola del flabiol i tamborí.
Salvador

martes, 25 de septiembre de 2012

Presentació de Josep Pons


Que hi ha sota la catifa vermella?


            Els representants del treballadors i treballadores hem de denunciar públicament i fer sabedors als mitjans de comunicació, en particular, de la situació que estem patint a la Fundació del Gran Teatre del Liceu:


            El fet és que hi ha un conflicte col·lectiu presentat a Magistratura, per l’ incompliment del pacte que es va signar, el 22 de febrer, amb motiu d’evitar l’aplicació d’un ERO, que malgrat no es tirà en davant tampoc salvà gairebé res del que es pretenia salvar de la temporada passada. L’engany està al públic i abonats, però sobre tot als que varem signar aquell acord, els treballadors i les treballadores del Liceu.


            La cessió d’un milió i mig d’euros per part de la plantilla no s’ha correspost amb un pla de viabilitat que, econòmicament i amb transparència, donés sortida a la difícil situació de les finances que patim. Ans al contrari, hem constatat que traint l’esperit de la cessió, s’ha traduït en 19 acomiadaments, això sí, abans de l’arribada del nou director musical el dia 1 de setembre. El Mestre Pons arribà amb la feina bruta ja feta. Col·lectius que hores d’ara s’estan reduint de forma alarmant, sent 68 els membres de l’orquestra i 58 els del cor. Aquests son els grans col·lectius estables de que parlen tant?



            El 30 de juliol ja es demanà, a la empresa, al responsable de RRHH Sr. Jordi Tarragó, d’enllestir un calendari que servís per negociar un conveni de viabilitat i que optimitzes l’activitat respectant realment la estabilitat dels col·lectius. El fet és que a data d’avui no s’han començat les negociacions.



            Aquests estalvi en professors i cantants ja s’està malbaratant de bon començament amb els sous desproporcionats, i la burocratització altament polititzada, plantejada en aquesta nova Direcció Musical; marcada per l’endogàmia en la metamorfosi produïda entre l’anterior Gerència Musical i la actualment presentada Direcció Musical (la sogra i el gendre). No hi confiem, i tot plegat el sofrim amb l’opacitat que caracteritza la gestió de la Fundació Gran Teatre del Liceu.


            On són els comptes de l’afectació de l’ERO i de la no aplicació del mateix ? Quin cost, real, té el projecte Pons? Quantes produccions farà realment i a quin cost? Quines i quantes seran les meravelloses gires i concerts de projecció internacional que ens prometien? Quins models volen seguir tant artísticament com econòmicament? Perquè els directius i responsables dels projectes al Liceu necessiten contractar persones, o empreses, que els hi facin la feina? Perquè no s’inclou la pujada de l’IVA en els càlculs econòmics? Com pot ser que mantinguin a Joan Francesc Marco al cap davant del Liceu amb la nefasta gestió de la crisis i particularment la passada temporada? On i quin és el nou model de governança del Patronat? Qui ha de ser el nou president? Quines modificacions es volen fer als estatuts de la Fundació? Serem governats per polítics o per professionals del sector operístic ?....

Sembla que una gran quantitat de problemes s’han ficat a sota de la catifa vermella pensant que si el problema no es veu, és que no hi ha problema.



Manuel Martínez, President del Comitè d'Empresa del Gran Teatre del Liceu

lunes, 24 de septiembre de 2012

dit i fet