lunes, 2 de agosto de 2010

Análisis y situación

Estas semanas han desgastado mucho. El colofón de los dos últimos días con el despido de 23 personas, ha sido la puntilla final pero, debemos renacer, analizar y actuar.
Desde nuestro sindicato hemos tenido que asumir iniciativas que no eran las nuestras pero que al haber sido refrendadas por una mayoría, decidimos secundarlas por una cuestión de ética democrática y no forzar debilidades inoportunas, a pesar de que el tiempo nos está dando la razón cuando apreciábamos que eran equivocadas.
Las asambleas deben servir para decidir. Reflexionar conociendo las diferentes posturas que podamos tener, pero en ocasiones, cuando las personas se constituyen en masa, pierden la capacidad de análisis para volcarse en las ideas que más suenen o que suenen de forma más demagógica, el estado de masa, pervierte la condición del individuo y es relativamente fácil dirigirla por derroteros que no siempre responden a una decisión individual y libre..
Ahora mismo, es evidente que los miembros del comité siguen tomando medidas precipitadas, sin reflexionar (o peor, sin voluntad de hacerlo) y que pueden llegar a ser más contraproducentes,si cabe,para los intereses de los trabajadores.
No es un secreto que, desde la CGT, defendemos el trabajo y, por extensión, las personar que lo realizan.
Esta aparente lógica tiene sus matices pues, entre los trabajadores, hay privilegios y gente no comprometida con el trabajo, por tanto son una carga salarial para la Empresa y una carga de trabajo para sus compañeros y compañeras. A estas personas no las podemos considerar como iguales, sino como vividores a costa nuestra, de nuestro esfuerzo.
Después del dramático aunque esperado desenlace sería positivo hacer un análisis de las decisiones tomadas por la empresa. De entrada son reprobables, es inadmisible el despido de personas por cuestiones que, en muchos casos no son de índole profesional. Por otro lado sin embargo, quien no reconozca que algunas de estas personas se había buscado a pulso durante muchos años este final, es un hipócrita.
Es cierto que no son todos los que están ni están todos los que son pero de ahí a considerar, como algunas voces ya dicen, que siempre se van los mejores, por favor, seamos dignos.
Estamos convencidos de que esto solo es el principio de una serie de actuaciones relacionadas con lo que la empresa considera una limpieza, lo cual no es del todo cierto pues por la puerta de atrás siguen metiendo a gente amiga (el tan denunciado nepotismo), y la negociación del próximo convenio es la que tiene que reflejar cualquier modificación de las necesidades y objetivos que pueda plantear la Empresa
Hemos hecho hasta hace algunos meses, reuniones con la empresa en las que hemos visto su estrategia de cara a los cambios que pretenden realizar y algunos de estos cambios tienen una cierta lógica. Lo importante es conseguir a cambio algún tipo de contraprestaciones, sobre todo en materia de conciliación familiar y no perder derechos, y mucho menos justificar privilegios o agravios comparativos.
Siendo realistas, es cierto que algunas cosas deberán cambiar y que la nueva reforma laboral los amparará en gran medida. Así pues, resultara más útil pensar en que compensaciones proponemos e intentemos que estos cambios sean compensados. Todos tenemos interés en que el teatro funcione lo más y mejor posible.
Todo esto no implica una humillación para dejar que hagan lo que quieran. Ni mucho menos. Estemos abiertos al diálogo pero, si al final se trata solo de imposición, seremos todo lo beligerantes que debamos ser.
Como trabajadores hemos de ser conscientes de nuestra posición y nuestras posibilidades. Basta ya de pensar que somos una institución intocable. Nos acaban de demostrar lo contrario a pesar de las actuaciones emprendidas por parte de los compañeros de los colectivos artísticos y con la colaboración de los demás compañeros y compañeras en cuanto a reuniones fuera del teatro, cartas a las diferentes instituciones, logística de las acciones emprendidas, etc.
¿Quién dice que solo los colectivos artísticos se han movilizado?......Seguramente los que han estado a la espera del desarrollo de los acontecimientos, como siempre, sin participar ni proponer nada. Sin tan siquiera tener la suficiente catadura moral para preguntarse como se ha llegado hasta aquí o hasta allí. Es más fácil criticar sentados cómodamente intentando que no les salpique.
Por lo pronto, en Septiembre nos encontraremos con medidas, de nuevo equivocadas (según nuestro criterio), precipitadas, improvisadas y con muy poco, o ningún tipo de análisis.
Esto va a ser largo y duro.

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