viernes, 1 de julio de 2011

PATA NEGRA









Estoy cabreado con vosotros por no aceptar mi pacto.



De ahora en adelante se acabó el cambiarse días.



Y ahora, a hacer horas extras y días en agosto!!















PATA NEGRA, de todo cerdo sale jamón (en el Liceu también)






Pata negra, para los que reivindicamos la memoria histórica podría tratarse de aquel grupo de guardia civiles creado por Roldan, que hacían la guerra sucia a la ETA, bajo las ordenes de Galindo en los nefastos tiempos de la era GAL.



Pues bien, en nuestro caso es otra guerra sucia, la de la Empresa y sus gestores.



Se trata de aquellos días que se trabajan fuera del calendario y se compensaban como extras (el más que manido 2 por 1, osea, lo que en si es un extra propiamente dicho).



Está claro que el derecho que cualquier persona tiene de conseguir liberar tiempo de trabajo, para fines propios y/o personales, es incuestionable e incluso afirmaré que saludable. Como toda decisión personal es independiente y soberana. Aún así hay ciertas valoraciones a observar:



Estos picoletos de las relaciones laborales, en nuestra casa, han acuñado su arma letal: El día PATA NEGRA!! ¿Que será lo que engatuse a los sacrificados voluntarios para trabajar un extra a precio de jornada u hora normal? ¿Quizás, que se puede compensar como 1 por 1 en cualquier momento? Como si fuese más personal, incluso, que un día de asuntos propios.



Es posible que el valor de las cosas esté variando o modificándose, que tengamos que reescribir muchos asuntos y conceptos, pero es cierto que si trabajas por nada, o por menos de lo habitual, estás perdiendo. Perdid@.



Si la relación entre el tiempo trabajado y su precio se altera, precisamente a la baja por lo que a la remuneración se refiere, nunca podremos reivindicar tiempo, ni para disfrutarlo, ni para compartirlo o repartirlo. Pues con la que está cayendo o repartimos trabajo o el país se va a la porra y lo que es peor nos vamos al garete los ciudadanos de a pie y los asalariados en particular.



Evidentemente a las élites políticas o de tecno-gestores que nos gobiernan, esto ni les afecta (de momento), ni les preocupa. La insistente formación, adiestramiento, con la finalidad de alcanzar objetivos y remunerar su consecución, (no está del todo claro que objetivos son), se pueden llamar 20.000€ en unos casos, por decir algo, o vendepatrias y lameculos en otros, casos de cobardía o inconsciencia. Estos últimos, inconscientes, no tienen nombre en cifras, se llama miedo y parece que, se recompensa o premia con el control de esfínteres.



Siempre (antes de la llegada del tal Jordi Tarragó) se compensaron los días 2 X 1 y a convenir sin mayor problema. No como ahora, que lo único que hay son problemas y dificultades. A los nuevos organizadores siempre, o casi siempre, les va mal. ¿No será que realmente estamos bajo mínimos de personal? ¿Nos deberían incentivar por objetivos? Por Ejemplo 6000 Euretes por espalda y rostro si toda la temporada sube el telón sin mayores complicaciones.



El espíritu revanchista que se mastica en escenario, por parte del otro tal Sagrera y sus constantes amenazas y rumores pavorosos, es consecuencia de la firme decisión tomada en asamblea el mes pasado y que mostró que realmente una mayoría de las personas de esta casa, no solo de escenario, rechazasen las propuestas de modificación de las condiciones de trabajo (aunque fuese por una sola temporada). Los colectivos primaron, pero las personas votaron y esperamos que estos insignes directivos hayan sumado bien, aunque siempre nos quedara la duda por los números que en recientes ocasiones nos han estado mostrando.



Que estén dolidos no es culpa nuestra. Nosotr@s opinamos, decidimos y trabajamos. Pero todo apunta a que les interesa conflictuar las relaciones. Si eludimos los conflictos en el terreno de lo personal y nos centramos en los conflictos e intereses colectivos tenemos las de ganar.



Ojo pues, con las decisiones de interés personal y carácter individual que puedan perjudicar o confundir el bien común y en este caso la devaluación del tiempo extra en su compensación, que no de la remuneración. Pero, quede claro, que por ley tenemos derecho a compensar el valor del trabajo extraordinario en tiempo (equivalente a a su valor ).



No olvidemos por último que el pata negra es un cerdo y como recuerda el refranero:



A todo cerdo le llega su San Martín.



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