martes, 21 de septiembre de 2010


HI HA UNA VAGA QUE SI CAL FER I NO POT ESPERAR
Dos dies de vaga son massa difícils d’assolir per una plantilla que a més ha vist reduïda la nomina en un 5%.
Davant una consulta que faci triar, entre el conflicte a casa nostra i el conflicte arreu de la societat, no tenim cap dubte i així emana de les nostres assemblees del sindicat i de la nostra secció sindical al LICEU. SI A LA VAGA GENERAL del 29 de setembre.
La necessitat d’una resposta de tota la societat en front les polítiques imposades i insostenibles. El Sistema del benefici despietat, no te miraments, ni reconeix les necessitats de les persones.
És cert que al liceu tenim dificultats, hi ha problemes, patim mancances.. Però el que dona els mitjans, les lleis i normes per aquestes impunitats, és la política i la cultura mediatitzada que patim.
Al Liceu lamentem que no ens donen dades i a fora, el que diem els mitjans, ens bombardegen amb dades manipulades i malintencionades (al Liceu també).
Amb l’únic objectiu de confondre i desinformar.
Nosaltres també tenim els nostres números i de ben segur que son diferents.
Per què l’arbre no ens tapi el bosc.
Per què debilita la vaga general.
Per insolidària amb la resta de la societat :
Diem NO a la vaga que es va convocar pel dia 27
LaC.G.T. com ha organització sindical de classe ha convocat vaga pel dia 29 de setembre. i, tan de bo, iniciar la resposta popular i continuada a les polítiques que reiteradament ens perjudiquen.
Secretariat de la Secció Sindical al Liceu. (Pepito grillo cgtssliceo@gmail.com)

domingo, 5 de septiembre de 2010

Compañeros de los teatros Colón de Buenos Aires y La Scala de Milano

A LA OPINIÓN PÚBLICA

Agosto de 2010

Los trabajadores del Teatro alla Scala de Milán y los trabajadores del
Teatro Colón suscribimos en conjunto el presente documento:

La cultura y sus expresiones artísticas son un bien social esencial y el
acceso a éstas es un derecho inalienable de todos los ciudadanos. Este
principio debe ser inexcusablemente protegido por el poder político y los
funcionarios de los gobiernos de turno, sea cual fuere su tendencia, ya que
al igual que la salud y la educación son principios básicos y
constituyentes de las sociedades democráticas.

El intento de parte de las autoridades —tanto de Italia en la persona de
Silvio Berlusconi, como en la Ciudad de Buenos Aires en la persona de
Mauricio Macri— de privatizar encubierta o explícitamente las instituciones
dedicadas a las expresiones del arte lírico, sinfónico y coreográfico son
una demostración cabal de que consideran a la cultura como un valor
económico cuya implementación, estructuración y difusión deben regirse por
las leyes del mercado, la oferta y la demanda y la accesibilidad
dependiente del poder adquisitivo.

Este intento se ha visto reflejado en “normas” (leyes y decretos) viciadas
de inconstitucionalidad, ilegalidad e ilegitimidad que pretenden recortes
presupuestarios, precarización laboral, traslados y disponibilidades de
trabajadores, destrucción de los sistemas de producción propia e
incumplimiento de los sistemas de contratación y concurso que garanticen la
dotación histórica imprescindible de ambas instituciones.

Nos declaramos abierta y enfáticamente defensores de los sistemas de
producción propia de ambos teatros que, por más de un siglo, han sido
reconocidos mundialmente como las más altas expresiones del quehacer
cultural de nuestros pueblos. Por otro lado, dicho sistema de producción
propia ha demostrado ser el único modelo económicamente exitoso en la
relación inversión económica-rédito social, ya que sus principios favorecen
la multiplicación de funciones por título y la posibilidad de acrecentar el
repertorio de producciones cuya titularidad y derechos permanecen en las
instituciones.

Asimismo, rechazamos contundentemente los modelos de administración y
gestión cultural que llevan adelante los funcionarios antes mencionados
(Berlusconi-Macri), como así también las autoridades de ambos teatros. La
externalización de las actividades, la tercerización de las prestaciones,
la precarización de los contratos, la ausencia de concursos, la falta de
paritarias sectoriales y la utilización espuria de los espacios con
actividades que no se relacionan en absoluto con la función de los teatros
configuran el modelo impuesto por las actuales autoridades. Esto provocará
la pérdida paulatina y sistemática de los planteles profesionales
artísticos, técnicos, administrativos y auxiliares, que dejará a los
teatros como meros edificios históricos pasibles de ser usados como lujosas
salas de alquiler para eventos de todo tipo cuyo único fin sea el lucro y
la explotación económica.

No seremos convidados de piedra a la hora de definir las cuestiones
concernientes a nuestro trabajo y al destino de nuestros teatros. Siempre
hemos propuesto el diálogo, la discusión y el consenso como caminos para la
resolución de los conflictos y de las situaciones devenidas de la relación
laboral e institucional; pero si el silencio y el autoritarismo continúa
siendo la postura de los funcionarios, los trabajadores no dudaremos en
recurrir a todas las medidas necesarias y a todos las instancias políticas,
gremiales, legales, judiciales y mediáticas, para defender no sólo nuestras
fuentes de trabajo, sino el patrimonio cultural y artístico de la Scala y
del Colón.

Los trabajadores de la cultura nos resistimos una vez más a ser la
variable de ajuste de las crisis económicas de nuestros pueblos, producidas
justamente por los que hoy señalan al arte y sus expresiones como un bien
suntuario y a sus trabajadores como “trabajadores privilegiados”. Accedemos
a nuestros puestos de trabajo luego de rendir rigurosos concursos y damos
diariamente pruebas de idoneidad y calidad profesional artística y técnica
ante la crítica y el público. De ninguna manera vamos a disculparnos por
tener regímenes especiales de trabajo, dado que son la consecuencia
insoslayable del tipo de actividad que llevamos a cabo y de la exigencia de
las prestaciones que nuestra labor precisa. La alta especificidad nos
obliga a capacitarnos permanentemente para lograr el más alto rendimiento
en nuestro trabajo. Es hora que los funcionarios de la cultura entiendan
esto; sería muy esperable que se contara con esta comprensión desde el
principio de sus mandatos y no, como ocurre hoy y también en el pasado, que
los trabajadores debamos explicar y llevar a cabo una docencia agotadora
para que las autoridades de cultura, supuestamente “cultas”, comprendan
nuestros sistemas de trabajo y sus particularidades.

La similitud de la problemática de los trabajadores de la Scala y del
Colón aquí expuesta es prueba contundente de que el avance de la ideología
de la depredación cultural y la imposición de modelos de gestión basados en
el desprecio de los bienes esenciales de nuestra sociedad y de sus
trabajadores son internacionales y forman parte de un pensamiento que, a
pesar de haber fracasado rotundamente y de haber provocado una crisis
global sin precedentes, insiste en imponer recetas económicas y sociales
que sólo producirán más exclusión, más sufrimiento y más violencia.

En consecuencia, nuestra denuncia y llamado también es internacional: la
difusión del presente documento pretende alertar y convocar a todos los
trabajadores de la cultura del mundo. El mensaje es que debemos
organizarnos para enfrentar estas políticas nefastas y más allá de las
diferencias locales, idiomáticas o culturales, reconocer a un enemigo común
cuyo único objetivo es convertir a la cultura y a sus instituciones en
meras fuentes de negocios y lucro.

Insistimos en que la cultura y sus expresiones artísticas son patrimonio
de todos; su preservación y acceso deben estar garantizados por políticas
de estado tendientes no sólo a multiplicar su rédito social, sino a
considerarlos como imprescindibles factores de la identidad de nuestras
comunidades, su definición individual y su representación colectiva, para
garantizar de ese modo la pluralidad de los criterios y la diversidad de
las ideas, condiciones esenciales para la constitución y el mantenimiento
de toda sociedad democrática que se precie de tal.

TRABAJADORES DEL TEATRO ALLA SCALA DE MILÁN - TRABAJADORES DEL TEATRO
COLÓN

lunes, 2 de agosto de 2010

Análisis y situación

Estas semanas han desgastado mucho. El colofón de los dos últimos días con el despido de 23 personas, ha sido la puntilla final pero, debemos renacer, analizar y actuar.
Desde nuestro sindicato hemos tenido que asumir iniciativas que no eran las nuestras pero que al haber sido refrendadas por una mayoría, decidimos secundarlas por una cuestión de ética democrática y no forzar debilidades inoportunas, a pesar de que el tiempo nos está dando la razón cuando apreciábamos que eran equivocadas.
Las asambleas deben servir para decidir. Reflexionar conociendo las diferentes posturas que podamos tener, pero en ocasiones, cuando las personas se constituyen en masa, pierden la capacidad de análisis para volcarse en las ideas que más suenen o que suenen de forma más demagógica, el estado de masa, pervierte la condición del individuo y es relativamente fácil dirigirla por derroteros que no siempre responden a una decisión individual y libre..
Ahora mismo, es evidente que los miembros del comité siguen tomando medidas precipitadas, sin reflexionar (o peor, sin voluntad de hacerlo) y que pueden llegar a ser más contraproducentes,si cabe,para los intereses de los trabajadores.
No es un secreto que, desde la CGT, defendemos el trabajo y, por extensión, las personar que lo realizan.
Esta aparente lógica tiene sus matices pues, entre los trabajadores, hay privilegios y gente no comprometida con el trabajo, por tanto son una carga salarial para la Empresa y una carga de trabajo para sus compañeros y compañeras. A estas personas no las podemos considerar como iguales, sino como vividores a costa nuestra, de nuestro esfuerzo.
Después del dramático aunque esperado desenlace sería positivo hacer un análisis de las decisiones tomadas por la empresa. De entrada son reprobables, es inadmisible el despido de personas por cuestiones que, en muchos casos no son de índole profesional. Por otro lado sin embargo, quien no reconozca que algunas de estas personas se había buscado a pulso durante muchos años este final, es un hipócrita.
Es cierto que no son todos los que están ni están todos los que son pero de ahí a considerar, como algunas voces ya dicen, que siempre se van los mejores, por favor, seamos dignos.
Estamos convencidos de que esto solo es el principio de una serie de actuaciones relacionadas con lo que la empresa considera una limpieza, lo cual no es del todo cierto pues por la puerta de atrás siguen metiendo a gente amiga (el tan denunciado nepotismo), y la negociación del próximo convenio es la que tiene que reflejar cualquier modificación de las necesidades y objetivos que pueda plantear la Empresa
Hemos hecho hasta hace algunos meses, reuniones con la empresa en las que hemos visto su estrategia de cara a los cambios que pretenden realizar y algunos de estos cambios tienen una cierta lógica. Lo importante es conseguir a cambio algún tipo de contraprestaciones, sobre todo en materia de conciliación familiar y no perder derechos, y mucho menos justificar privilegios o agravios comparativos.
Siendo realistas, es cierto que algunas cosas deberán cambiar y que la nueva reforma laboral los amparará en gran medida. Así pues, resultara más útil pensar en que compensaciones proponemos e intentemos que estos cambios sean compensados. Todos tenemos interés en que el teatro funcione lo más y mejor posible.
Todo esto no implica una humillación para dejar que hagan lo que quieran. Ni mucho menos. Estemos abiertos al diálogo pero, si al final se trata solo de imposición, seremos todo lo beligerantes que debamos ser.
Como trabajadores hemos de ser conscientes de nuestra posición y nuestras posibilidades. Basta ya de pensar que somos una institución intocable. Nos acaban de demostrar lo contrario a pesar de las actuaciones emprendidas por parte de los compañeros de los colectivos artísticos y con la colaboración de los demás compañeros y compañeras en cuanto a reuniones fuera del teatro, cartas a las diferentes instituciones, logística de las acciones emprendidas, etc.
¿Quién dice que solo los colectivos artísticos se han movilizado?......Seguramente los que han estado a la espera del desarrollo de los acontecimientos, como siempre, sin participar ni proponer nada. Sin tan siquiera tener la suficiente catadura moral para preguntarse como se ha llegado hasta aquí o hasta allí. Es más fácil criticar sentados cómodamente intentando que no les salpique.
Por lo pronto, en Septiembre nos encontraremos con medidas, de nuevo equivocadas (según nuestro criterio), precipitadas, improvisadas y con muy poco, o ningún tipo de análisis.
Esto va a ser largo y duro.

Yo acuso

A los miembros del comité de empresa se nos acusa de ineficientes e incapaces, cuando no de vendidos o interesados. Se nos exige que sepamos, que digamos, que defendamos, que corramos, que vayamos, que exijamos, como si nosotros gestionáramos el teatro.
Algunos creen que cuando un trabajador sale elegido como miembro del comité se convierte automáticamente en un vademécum andante. Te preguntan por los pasillos ¿Qué dice el convenio sobre esto o sobre aquello? ¿Tengo derecho a esto o a aquello? ¿Qué vais a hacer con respecto a esto otro?
Algunos tenemos la paciencia de consultar por enésima vez el convenio para intentar dar una respuesta que, además, si no se adapta a la postura que quiere tomar el implicado, a veces se molesta porque el convenio está mal hecho, sin preguntarse ni quien lo ha firmado ni lo que cuesta llegar a acuerdos, sin pararse a pensar que no somos profesionales, que somos simples trabajadores que dedican mucho de su tiempo para intentar defender y conseguir derechos.
Yo también acuso. Acuso a todos aquellos que piensan que sus obligaciones acaban cuando han votado a la lista que considera más cercana a sus intereses o simpatías y luego se olvida de participar, de colaborar, de criticar abiertamente exponiendo puntos de vista y aportaciones. A aquellos que solo son capaces de hacer crítica negativa, casi siempre envuelta en insultos y nunca a la cara, cobardes.
Acuso a quienes delante de los problemas no tratan de resolverlos sino que los trasladan al comité porque según ellos, este tiene la obligación de solventar hasta el más mínimo grano que les pueda haber salido.
Acuso a quienes no tienen conciencia social y solo saben mirarse el ombligo. A quienes les da igual todo lo que pase a su alrededor mientras a ellos no les afecte. Hablo de quienes desconocen que dentro de sus colectivos hay diferentes sensibilidades, que dentro del teatro hay diferentes colectivos y fuera del teatro hay todo un mundo que también nos afecta para lo bueno y para lo malo.
Acuso a quienes habiendo pasado por la experiencia de pertenecer a algún comité, han sido incapaces de aprender las dificultades con las que este se encuentra continuamente y no solo no hacen pedagogía sino que castigan sin piedad a quienes les relevan.
Acuso por último a los privilegiados, esas personas que por un motivo u otro están aquí generalmente ocupando cargos que no saben gestionar y cobrando sueldos que están por encima de sus capacidades. Esos sueldos y sus incompetencias, también los pagamos nosotros.
Yo los acuso, los acuso de insolidarios y de mezquindad
Manolo Martínez

La crueltat de les mentides

Estem vivint els mesos més crítics dels últims anys del Liceu.

Després d'unes declaracions a tota la plantilla per part del director
general, vam pensar que ens deia la veritat quan va dir que l'empresa
emprendria converses amb el comitè per a veure com resoldre l'assumpte
amb el menor dany possible en el temps més breu possible però no, no
va ser així, ens va mentir.

Afirmem des de la certesa més absoluta i podent demostrar-lo, que Juan
Francisco Marco (com es feia dir en la seva etapa madrilenya) ens va
mentir. Va mentir públicament primer a tots els treballadors del
teatre i més tard a mitjans de comunicació, polítics i públic del
Liceu. Hem estat setmanes i setmanes davant la incerteza de com i quan
emprendrien les accions doncs no existia el diàleg. Angoixats, sofrint
pel nostre futur.

No són les primeres mentides que conta, el comitè d'empresa pot
demostrar algunes més.
Per això podem dir JUAN FRANCISCO, ETS UN MENTIDER CRUEL.